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Thirteen Years at the Russian Court by Pierre Gilliard

La policía del palacio se alarmó más ante estas excursiones, las cuales nos llevó más allá del área protegida, especialmente cuando nuestra ruta no era conocida con anticipación.  Se me pidió que observara las reglas, pero las deseché, y nuestros paseos continuaron como antes.  La policía entonces cambió su procedimiento, y cuando sea que salíamos del parque teníamos la certeza de ver un carro aparecer y seguir nuestros rastros.  Una de las cosas que más disfrutaba Alexei Nicholaevich era hacerlos perder la pista, y de vez en cuando lo lográbamos.

Un soldado, quien había sido vendado y puesto de vuelta en cama, contemplaba fijamente al Tsar, y cuando el Tsar acercó, el soldado levantó su única mano sana para tocar la ropa del soberano y así convencerse que el Tsar estaba frente a él y no un fantasma.  Detrás del Tsar permanecía Alexei Nicholaevich, quien se sentía profundamente conmovido por los quejidos que escuchaba y el sufrimiento que se sentía alrededor.


Bajo Arresto en el Palacio Alexander

A las 11:15 a.m. del día 8 de marzo de 1917 el carro que transportó a Nicholas de la estación de Tsarskoe Selo se detuvo frente a las rejas del Palacio Alexander - el guarda de turno preguntó en voz alta ‘¡Quién está ahí!’ El chofer respondió ‘¡Nicholas Romanov!’, el guarda en vez de abrir las rejas se dio vuelta y miró hacia las puertas del palacio donde se encontraba el Comandante a cargo del palacio, quien a su vez gritó ‘¡Quién está ahí!’, El guarda respondió ‘¡Nicholas Romanov!’, finalmente el Comandante respondió ‘¡Déjenle entrar! – Nicholas permaneció callado, ignorando esa primera humillación, deseoso de ver finalmente a su familia. El salón de entrada estaba ocupado por una gran cantidad de soldados, Nicholas los saludó militarmente mientras continuaba caminando hacia el gran salón donde le esperaban el Conde Beckendorff y Apraksin, les dio la mano y prosiguió hacia el apartamento de Alexandra, quien le esperaba calladamente, lentamente se acercó a ella, la abrazó y primero calladamente pero luego incontroladamente rompió el llanto mientras apoyaba su cabeza en el pecho de su esposa. Alexei ansiosamente esperaba ver a su padre entrar en su dormitorio en cualquier momento, pero ¿Por qué sentía esa pena en el pecho?

 

Durante los días siguientes los guardas se aseguraron que Nicholas y su familia supieran que eran prisioneros. Vigilantes fueron desplazados fuera y dentro de las rejas del palacio, mientras que los guardas se encargaban de crear restricciones constantemente no sólo con la familia sino también con los empleados. Nicholas era detenido en cualquier momento con cualquier pretexto, restringido de movimiento, empujado con la culata de los rifles o con los puños, forzado a pararse a cierta distancia de los guardas, pese a todo Nicholas permaneció calmado y obedeció a lo que se le ordenaba. A Alexandra se le prohibió hablar en cualquier idioma que no sea ruso y constantemente guardianes entraban en su dormitorio sin previo aviso. El personal doméstico tuvo muchos problemas con los soldados quienes querían que cambiaran de actitud en lo relacionado a su relación con la familia real. Los niños, quienes últimamente sufrían de dolores al oído, se vieron forzados a ponerle llave a las puertas para detener a los soldados quienes entraban en sus dormitorios en cualquier momento del día o de la noche. Nicholas luego de deshacerse de algunos documentos en su estudio, aprovechó el tiempo para poner sus cosas en orden en el eventual caso de que viajaran a Inglaterra, y para mantenerse en buen estado físico dedicó cuanto tiempo le fuera permitido para trabajar en el jardín.

 

Por otro lado llegaron órdenes de deshacerse de la tumba de Rasputin, por lo que un día soldados exhumaron el cuerpo de Rasputin, lo llevaron al bosque de Pargolovo donde después de incinerarlo, enterraron las cenizas bajo la nieve. En Inglaterra el gobierno ofrece asilo a Nicholas y su familia, pero inmediatamente se producen protestas en Londres. El nuevo Ministro del Exterior de Inglaterra visita al Primer Ministro Ruso a quien le urge la salida de Nicholas, Dinamarca también ofrece asilo pese a que esto le podría causar problemas con Alemania. El Rey George V de Inglaterra discute con su secretario los riesgos para el gobierno el traer a Nicholas al país.

 

Con el tiempo la actitud de algunos trabajadores domésticos cambió, tal vez por temor a provocar a los soldados o simplemente porque sus perspectivas cambiaron una vez que la realidad fue más evidente en Palacio, el emperador era un prisionero político. Uno de ellos fue Diatka Andrev Derevenko, alguien cuya calidad de trabajo había sido incuestionable durante todos los años que estuvo a cargo del cuidado del Tsarevich; pero tal vez influenciado por los guardas, cambió poco a poco, primero con tomarse su tiempo en atender a Alexei y luego con sus respuestas cortantes, Alexei al principio creyó que era una especie de broma por parte de Diatka, pero no mucho después realizó que no lo era y él acostumbrado a contar con el servicio completo de Derevenko. Alexei no sabía qué hacer con aquellas respuestas cortantes que recibía, especialmente de aquella persona que le había enseñado a ser un pequeño soldado y a obedecer las órdenes de sus superiores, alguien a quien Alexei confiaba completamente y que ahora se rehusaba a escucharle. Con los días Derevenko simplemente no hacía más que sentarse e ignorar la presencia de Alexei, pese a que aun se encontraba débil por la enfermedad, dejaba el trabajo a Nagorni mientras que él pasaba el tiempo conversando con algún guarda.

Watercolor painting and pencil 1912 Watercolor painting Officer Military Educational Institutions 1912

Walking outdoors

Nicholas and George V

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