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Continúa - El Crimen | |
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Alexei los vio entrar y se pararon en la pared opuesta, delante de todos Yurovsky hablaba mirando a su padre y su padre se adelantó al punto que Alexei podía ver al mismo tiempo la silueta de su padre y a Yurovsky, su padre volteó a mirarlo y le escuchó decir ‘¿Qué? ¡¿Qué?!’ y los vio apuntar hacia ellos. Qué pasa, nos quieren matar, nos están matando, no veo nada, no, no, paren, paren, aah, ay, ay... Los soldados entraron detrás de Yurovsky y se distribuyeron detrás de él, sabía que no podía tomarse más tiempo, introdujo la mano en el bolsillo donde escondía la pistola, ‘Nicholas, en vista de que sus familiares en Europa continúan sus ataques contra Rusia Soviética, el Comité Ejecutivo Ural ha decretado que a todos se les dispare’. Nicholas quien hasta ese momento le había estado escuchando atentamente parpadeó ante la realización de lo que había escuchado y le dijo ‘¿Qué? ¡¿Qué?!’ y miró hacia Alexei. Yurovsky aprovechó que Nicholas había volteado la cabeza y sacó su pistola, el resto hizo lo mismo. Nicholas no había terminado de voltear la cabeza cuando una bala le golpeó en la cabeza matándole instantáneamente, la herida causó que sangre salpicara sobre la cara de Alexei quien parpadeó pero no hizo gesto alguno de quitarse la sangre. Yermakov dio un paso atrás al ver a Nicholas derrumbarse, Nikulin casi al mismo tiempo apuntó directamente en el corazón de Alexei y le disparó, el torso de Alexei casi como mecánicamente rebotó contra el espaldar de la silla pero no lo tumbó, Nikulin abrió la boca sorprendido y volvió a disparar y a disparar, Yurovsky apuntó hacia Alexandra quien al ver la pistola en su dirección hizo un gesto de miedo y rápidamente hizo la señal de la cruz pero no pudo terminarla, la bala se incrustó en su cerebro y cayó de la silla a los pies de María quien instintivamente trató de evitar su caída pero una bala golpeó su pecho, al mismo tiempo Tatiana, Anastasia y Olga cayeron por la fuerza de las balas, Demidova trató de correr, la bala que estaba supuesta a matarla golpeó a Anastasia quien se encontraba parada frente a ella, empezó a gritar de terror. Botkin, Trupp y Kharitinov cayeron juntos y la vida se les escapó en segundos mientras sus corazones se desangraban internamente, uno de los Latvianos trató de disparar nuevamente a Demidova pero no lograba verla, el cuarto estaba repleto de humo, algunos continuaron disparando porque los quejidos y gritos continuaban, Yurovsky gritaba ‘¡Paren el fuego! ¡Paren el fuego!’ pero los disparos continuaban, algunas balas golpeaban la pared de ladrillos y rebotaban contra ellos, una de ellas pasó muy cerca de la cabeza de Yurovsky quien seguía gritando que pararan de disparar, otra bala rozó la mano de Nikulin, finalmente Yurovsky agarró del brazo al que continuaba disparando y lo empujó contra la pared, ¡Para mierda! El humo era pesado casi no se podían ver ellos mismos, pero lograban escuchar los ruegos, toses y gritos, lentamente el humo se fue disipando y Michael Kabanov tan pronto distinguió a Demidova gritando con la cara contra la pared se adelantó y le disparó, Demidova cayó rogando no, no, hasta que permaneció en silencio. Alexei permanecía en la silla paralizado, la palidez en su cara incrementaba el aspecto de la sangre que en línea corría desde su mejía derecha hasta la frente sobre su ceja izquierda, sus ojos mostraban terror pero permanecía en silencio, Yurovsky con el codo llamó la atención de Nikulin y señaló hacia Alexei, Nikulin quien aun apuntaba a Alexei tenía una cara de miedo al ver a Alexei aun sentado, apretó el gatillo una vez más pero ya no tenía balas. Yurovsky lo empujó a un costado y disparó a Alexei quien dio un grito, rebotó fuertemente contra la silla y cayó a los pies de su padre. Los soldados se adelantaron con bayonetas en las manos y las incrustaban en los pechos de quienes aun estaban vivas pero por más que trataban, las bayonetas no lograban penetrar los cuerpos quienes gritaban y rogaban piedad, luego les dispararon en las cabezas, Pavel Medvedev quien había terminado con la vida de Maria escuchó unos quejidos, se incorporó y buscó de dónde procedía, hasta que vio a Alexei quien casi inaudible decía ‘no’ repetidamente, Medvedev llamó la atención de Yurovsky y éste a su vez gritó a Yermakov para que se encargara de Alexei. Yermakov había hecho todo lo posible de terminar esto rápidamente pero las víctimas continuaban vivas lo que lo exasperaba, sacó su bayoneta de filo triangular, medía 8 pulgadas y se arrodilló entre las piernas de Alexei y sosteniendo la daga en alto la incrustó sobre el pecho de Alexei quien alzó sus brazos y débilmente trataba de empujar al enorme cuerpo de Yermakov. Atónito Yermakov puso todo su peso sobre la bayoneta pero ésta se introducía un par de centímetros y se detenía, Yermakov jaló la bayoneta que parecía atascada en la ropa de Alexei. Podía escuchar a Alexei quejarse ‘ay, ay’ cada vez que él incrustaba el filo sobre su pecho, sangre saltaba con cada intento de Yermakov, las manos de Alexei llenas de sangre agarraron la bayoneta por el filo tratando de detenerlo. Yurovsky no lo podía creer, él había estimado que Alexei sería una víctima fácil y ahora veía a Yermakov en una posición horrorosa y Alexei continuaba vivo, casi sin pensarlo Yurovsky sacó su segunda pistola y caminó hacia Alexei, empujó a Yermakov a un lado, apuntó al costado de la cabeza y le disparó, apuntó al pecho y disparó una vez más, Alexei con sus brazos a ambos lados descansaba sobre un piso lleno de sangre, no se movía, no se quejaba, su vida se había extinguido, su cara cubierta de sangre mostraba dificultosamente sus ojos azules sin brillo, el Tsarevich estaba muerto. Yurovsky dio un par de pasos atrás y observó el cuerpo inanimado de Alexei luego lentamente observó el resto de los cuerpos, notó algo hacia su derecha volteó y en la ventana afuera se dibujaba el perfil de Deriabin, Yurovsky lo ignoró y ordenó en general que se aseguraran que todos estaban muertos, ‘prueben el pulso’ dijo, a Mikhail le ordenó que trajera las sábanas, en el piso una gran cantidad de sangre y las paredes mostraban señas de disparos y sangre, Yurovsky recordó el camión y salió corriendo, afuera el piloto Sergei Lyukhanov y su ayudante esperaban, sus caras mostraban curiosidad, habían escuchado los disparos, miraban a Yurovsky a los ojos como tratando de leer en ellos lo que acababa de suceder. ‘Consigan unas frazadas de lana y cubran el piso y los costados del camión, hay mucha sangre’ les dijo. Uno de los guardas subió al segundo piso y escuchó un pequeño ruido en uno de los dormitorios, caminó lentamente, de pronto se dio un susto cuando Ortino aterrado salió corriendo hacia las escaleras, el soldado gritó ‘agarren a ese perro’, abajo uno de los guardas vio a Ortino correr con los pelos del lomo parados de miedo, alistó su bayoneta y la hundió en el cuerpo del pobre perro que murió después de un pequeño aullido, el guarda lo agarró de una pata y lo tiró sobre el camión. El destacamento de Yurovsky estaba colocando los cuerpos en las sábanas pero uno de los soldados llamó a la atención de Yurovsky que sangre gotearía sobre el piso hasta llegar al camión cuando transportaran los cuerpos, otro soldado sugirió hacer una camilla con las varas de un deslizador y con un par de frazadas militares de lana, uno a uno llevaron los cuerpos al camión cuando dos soldados notaron que algo brillaba en el piso mezclados con sangre, Yurovsky se encontraba afuera supervisando el trabajo cuando llegó a su conocimiento que dos soldados estaban tomando objetos de los cuerpos. Yurovsky inmediatamente llamó a orden a todos los presentes y explicó que cualquier objeto que encontraran pertenecía al gobierno revolucionario y que debían entregárselo, que estaba dispuesto a disparar si era necesario. Un reloj, un porta cigarrillos con diamantes y otros objetos fueron recuperados, Yurovsky asignó Nikulin y dos guardas para que vigilen y envió los objetos robados a la oficina del Comandante, luego continuaron transportando los cuerpos. Una vez terminado, Yurovsky ordenó a su destacamento limpiar el cuarto, mientras que él, Yermakov, Goloshchekin y varios guardas salieron en el camión, eran las 3 a.m. |
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