|
|
|
|
|
Continúa - Mogilev | |
|
El viaje no fue tan largo y a su llegada Alexei rápidamente abrió sus maletas y se estableció en el dormitorio de Nicholas. Era un cuarto simple con lo mínimo necesario con dos camas de campaña, pero había mucho que hacer y salió con su padre a revisar las tropas. Alexei había participado mucho en las actividades de su padre por lo que sabía el protocolo a seguir y se mantuvo serio al costado de su padre saludando militarmente y estrechando la mano de aquellos generales muy serios que iban y venían. Alexei disfrutó mucho el desfile militar pero inmediatamente subieron al carro y se dirigieron a la ciudad. Nicholas tenía que entrevistarse con muchas personas por lo que Alexei decidió pasar el tiempo con Gilliard, se hacía tarde y cenó con su tutor antes de irse a dormir. Los días en Mogilev eran largos y al principio Alexei los disfrutó mucho acompañando a su padre y conociendo una gran cantidad de soldados rusos o extranjeros. La presencia de Alexei daba alegría al ambiente en el cuartel, él vestía el uniforme de corporal y no hacía diferencia de rango y trataba a todos como amigos y traía sonrisas a sus caras, todos se alegraban verlo bajar del carro y lo saludaban. Alexei quería aprender cualquier actividad que ellos estuvieran haciendo y cuando fuera posible jugar sus juegos. Nicholas y Alexei cenaban con ellos y pronto Alexei sintió la suficiente confianza para participar en las conversaciones, hacer bromas y de vez en cuando ruidosamente interrumpir a su padre, pero a nadie le importaba, después de pasar días tan dificultosos al frente, tener ahí al Tsarevich sonriendo y bromeando era una bendición. En las noches jugaba Nain Jaune, un juego de cartas francés, con sus tutores o militares, las apuestas eran pequeñas pero Alexei no era muy bueno en el juego y la mayor parte del tiempo perdía sus propinas. El juego para Alexei terminaba cuando Nicholas lo llamaba a dormir, Alexei se despedía de todos con risas y se acusaban y tiraban mutuamente objetos. Antes de meterse a la cama, rezaba con Nicholas frente a los íconos que Nicholas había colocado en la mesa pequeña, Alexei se apuraba en sus rezos y Nicholas tenía que recordarle que lo hiciera más lentamente, luego se metían a sus camas y después de pequeñas conversaciones, se quedaba profundamente dormido, exhausto de todas las actividades del día. En el Palacio Alexander Alexandra pasa el tiempo tratando de solucionar el problema de abastecimiento de harina, manteca y azúcar debido a problemas con el sistema ferroviario. En la ciudad la situación ha empeorado mucho y circulan rumores de conspiración en la que los nombres de Rasputin y Alexandra se mencionan constantemente. Varios familiares de Nicholas tratan de reunirse con Alexandra para convencerla que su conducta empeora la actitud del pueblo hacía el imperio. Recibe a algunos pero rechaza a la mayoría, les responde que todos aquellos rumores son falsos y que Rasputin es un hombre de Dios. Muchas fábricas permanecen cerradas debido a huelgas laborales y los precios de alimentos básicos han aumentado en la mayor parte del país. El 2 de diciembre de 1915 Nicholas viajó con Alexei a uno de los cuarteles para una inspección de rutina, pero de pronto Alexei empezó a estornudar, parecía un resfrío y Nicholas pensó que un té caliente le caería bien pero no fue así. No mucho después Alexei notó que estaba sangrando por la nariz. Lo examinaron pero la hemorragia continuaba, Alexei estaba pálido y Nicholas ordenó regresar a Mogilev. En Mogilev, los doctores trataron de parar la hemorragia pero parecía empeorar por lo que finalmente decidieron salir con dirección a Tsarskoe Selo. Dr. Poliakov lo examinó inmediatamente, una pequeña vena en la fosa nasal izquierda se había abierto a causa de los estornudos, no era algo serio pero debía cauterizar la herida. Nicholas se tranquilizó y decidió regresar a Mogilev, prometiendo regresar para Navidad. Alexei arribó a TsarsKoe Selo con 39C de fiebre pero mejoró rápidamente una vez que la hemorragia se detuvo, al día siguiente una segunda cauterización terminó con el problema y Alexei se quedó profundamente dormido. Alexandra llamó a Rasputin quien llegó y parado frente a la cama de Alexei rezó un momento y antes de salir les dijo “No se alarmen, nada va a suceder”. Poco a poco Alexei se fue recuperando de su resfrío y se dedicó a coser una chalina, se aburría enormemente en la cama, cuando le permitieron levantarse salió con Gilliard a hacer un par de fortalezas de nieve en el parque y esperaba tener un par de batallas en los siguientes días. Para el 15 de diciembre se sentía muy bien y Alexandra se sorprendió verlo tan grande aunque un poco delgado, le permitió vestirse con su uniforme y se aseguró que comiera bien. Con el tiempo Alexei se descubrió mirando todos aquellos juguetes acumulados en el salón de juegos y simplemente ya no era lo mismo, extrañaba más los juegos en Mogilev y la compañía de todos aquellos militares que él los consideraba sus amigos. Caminó por los corredores del palacio notando por primera vez cuan brillantes eran aquellos pisos y la enormidad de aquel edificio comparado a los cuartos del cuartel general pequeños y todos del mismo color, se detuvo al pie de las escaleras y se sentó observándose las manos ahora tan limpias y no con el lodo de Mogilev, otra cosa que notó ahí en palacio era el eco y de rato en rato escuchaba voces lejanas que venían desde los corredores y que muchas veces él no podía reconocer; se levantó y se dirigió al estudio de su padre, se detuvo antes frente al dormitorio de sus hermanas, la puerta estaba abierta pero no había nadie, siguió caminando hasta llegar al estudio, mala suerte la puerta tenía llave, de pronto Anastasia salió del baño, Alexei volteó instantáneamente y la vio sacándose los mocos con el dedo. Nicholas regresó a palacio para pasar la Navidad con su familia, Alexei le presentó la chalina que había cosido días antes y toda la familia pasó esos días juntos. Nicholas regresó a Mogilev el último día del año con la esperanza que la guerra terminaría pronto, en cierta manera se alegró haber regresado a los cuarteles generales, los líos de Tsarskoe Selo no eran de su agrado. 1916 empezó con la noticia que Rasputin había sido amenazado de muerte, Alexandra envió la prueba de la amenaza a la Duma y se ordenó que Rasputin estuviera bajo seguridad constante, dos guardias fueron asignados a proteger el apartamento de Rasputin pero también fueron usados para informar a la Duma de las actividades y visitantes de Rasputin. Rasputin se muestra nervioso y malhumorado, Anna le comentó a Alexandra que ella le estuvo hablando a Rasputin cuando de pronto él le dijo que se callara la boca, que estaba cansado de sus historias de todos los días. Alexandra decidió evitarlo hasta que se calme. Por su parte Alexei regresó a su propio carácter y empezó a gastarle bromas a quien estuviera cerca, fue en uno de esos juegos que se accidentó los brazos causando que se le hincharan al principio de febrero, no podía escribir y sus tutores le leían las lecciones hasta que recuperara, nuevamente la fiebre y el dolor y Alexei pálido pasó varios días de aburrimiento. Un día le llegó de regalo un pequeño cinematógrafo con unos cortometrajes, Alexei aprendió a usarlo y pasó distraído unos días. Una vez recuperado completamente se decidió que Alexei estaba listo para regresar a Mogilev, Nicholas vino a recogerlo el 5 de mayo de 1916 y Alexei feliz de regresar al cuartel e inmediatamente regresó a su rutina de acompañar a su padre al cuartel general y luego pasar el resto del día en la ciudad. Todos aquellos que lo conocían se alegraron de verlo y lo saludaban efusivamente. Al día siguiente se despertó temprano, se sentó en su cama e inició una suave conversación con Nicholas que hubiera preferido dormir unas horas más, pero Alexei era muy insistente así que lo mejor sería contestar a lo que le estaba preocupando, muchas veces no tenía mucho qué preguntar por lo que dejaba a su padre continuar durmiendo mientras que él permanecía echado en cama con sus propios pensamientos, de pronto se miraba los pies y movía los dedos del pie como si quisiera estar seguro que eran de él, nuevamente sus ojos se movían de un lado del cuarto al otro deteniéndose en algo que le llamaba la atención, suspiraba y ponía los brazos detrás de la cabeza como si fueran almohadas, suspiraba nuevamente, le gustaba el frío de la mañana, le quitaba la modorra del sueño, de pronto escuchaba el ruido de una carroza afuera o algunos ladridos de algún perro a lo lejos, hasta que escuchaba el ruido del carro que venía a recogerlos, su padre saltaba de la cama y siempre decía “hora de levantarse, aguhuí” y Alexei sonreía y seguía a su Papa. Para septiembre de 1916, Alexandra recibe la noticia que las colas de alimentos racionados son inmensas lo cual causa constantes quejas y en ciertos casos peleas, conversando con Anna y Rasputin llegaron a que la solución sería en tener la harina, mantequilla y azúcar ya pesados para que el tiempo que se toma en atender sea más rápido. También quería que el pueblo regrese a la religión, a una especie de absolutismo teocrático, como solución a ese estado de desorden. La familia de Nicholas no encontraba cómo hacer para que Alexandra se diera cuenta del estado de la ciudad, la gran duquesa Elizabeth, ‘Ella’ como le llamaba la familia y ahora monja desde la muerte de su esposo, decide visitar a Alexandra para convencerla que era imperativo un cambio completo en sus decisiones y que la única manera de evitar una revolución sería que ella dejara el gobierno en manos del Tsar y sus ministros. Alexandra respondió que los Gran Duques habían perdido todo crédito y que en vez de participar en las mentiras que se dicen de ella y Rasputin, deberían apoyar a Nicholas con el problema de la guerra. ‘Ella’ apenada dejó el palacio, ésa sería la última vez que vería a Alexandra. Reportes llegaron a la Duma sobre protestas, ataques y llamados a la revolución por parte de un grupo extremista quienes se hacían llamar Moscovitas. Nicholas en un acto de desesperación se vio obligado a ceder terreno debido a que el abastecimiento de municiones no llegó a tiempo. Alexei recibió su propina, 10 rublos que no le durarían mucho, le encantaba ir al cine y si no gastaba el dinero en comida lo perdería en Nain Jaune, aunque siempre dejaba algo para la iglesia. Ese día estrenaban una película de Max Linden llamada Max y su Perro y que a Alexei le gustó mucho y rió a morir. Al día siguiente salió con su padre a una granja a cargo de monjas. Alexei la pasó observando los cerdos metidos en el lodo y las gallinas que corrían por todo lado, luego acompañó a su padre a cosechar algunas papas que ya estaban maduras, Alexei metía las manos en esa tierra húmeda y fría y ponía las papas en las canastas, para Alexei era una grata experiencia que se enriquecía con el olor de la tierra, una tierra Rusa testigo de miles de batallas y vida extrema. Nicholas desaprobó que Alexei se haya metido al lodo a agarrar ese cerdo enorme, pero Alexei no pudo resistir ver a semejante animal de cientos de kilos ahí en medio de tanto lodo con los ojos casi cerrados y haciendo ruidos de tanto en tanto. Nicholas le dijo que era hora de despedirse y las monjitas los acompañaron hasta el carro que iban con dirección a otro cuartel. Llegaron de vuelta a Mogilev la noche del día siguiente, Nicholas estaba sorprendido de la resistencia que Alexei había demostrado durante todo el viaje, en ningún momento se quejó de cansancio y no tuvo problemas con tantas horas de estar caminando o parado, le causó mucha gracia sí cuando hacia el final del viaje Alexei habló dormido. Cuando llegaron a Mogilev decidieron cocinar algunas papas y comerlas con mantequilla y algo de té, deliciosas dijo Alexei, se las comió todas y se quedó profundamente dormido. Nicholas aprovechó para leer los últimos reportes y encontró que Alemania ofrecía la paz unilateralmente con Rusia, Nicholas sonrió pensando que era una oferta imposible de aceptar, Rusia no abandonaría a sus aliados. Alexei amaneció sintiéndose mal, estaba un poco pálido y tuvo que correr al baño repetidas veces, tenía una fuerte diarrea. Semanas después Nicholas se sorprende al saber que las tropas Alemanas se mantienen en sus trincheras y parecen no tener ningún plan de acción, esto le da un tiempo crítico a Rusia para poder reabastecer las tropas con armamento y provisiones. Por su parte Alexei perdía peso diariamente, pese a que comía muy bien, pasaba los días en clases, luego jugando cerca del bosque y en las noches al cine, Nicholas disfrutaba ver a su querido hijo tan activo y alegre aunque Gilliard no compartía su opinión, tal vez porque pasaba más tiempo con él o porque la intimidad de las clases le permitía ver más claramente su estado emocional, pero Alexei en la opinión de Gilliard no estaba bien, se le notaba nervioso, ansioso, casi no podía concentrarse en sus lecciones, y hubo momentos en que lucía malhumorado, definitivamente Mogilev no era un lugar para un niño como Alexei. Alexei en octubre nuevamente tiene problemas primero una hemorragia en la nariz que le obliga regresar a Tsarskoe Selo y luego de vuelta en Mogilev padece problemas digestivos, diarrea, depresión, pero se recupera rápidamente. Nicholas, por su parte empieza a mostrar los efectos de una vida llena de preocupaciones y tensiones, la guerra, la familia y los problemas políticos parecen en cierta manera interminables y hasta se incrementan periódicamente, de pronto a principios de noviembre Alexei tiene un accidente al golpearse el muslo y se inicia una hemorragia que no le permite caminar y que le obligó a regresar a Tsarskoe Selo y luego Nicholas recibe una queja de Nikolasha contra Alexandra por las maquinaciones entre ella y Rasputin en el gobierno al punto de poner en peligro el orden en el país. Nicholas exhausto tiene una crisis nerviosa, no puede dormir o pensar, finalmente un doctor de Mongolia le prepara una poción médica que le recupera en pocos días. Para colmar el estado en que Nicholas se encontraba recibe a finales de noviembre una nota de Rasputin en la que le pide que renuncie a favor de Alexei. Alexei de vuelta en casa se recupera rápidamente al punto que hacia la segunda semana de diciembre ya puede caminar y salir a jugar en la nieve, de todas maneras sigue pálido y no recupera su peso, Dr. Botkin finalmente diagnostica que Alexei está infectado de lombrices probablemente por el tiempo que pasó en Mogilev, y luego de un tratamiento se recupera satisfactoriamente. |
|
bravenet.com