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Continúa - Tobolsk | |
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En las noches practicaban su pequeña obra de teatro y preparan la ropa que usarían, con Gilliard construyeron un pequeño estrado y las niñas diseñaron el programa, algunas veces Nicholas, Gilliard o Dr. Botkin se veían obligados a ser parte de la obra y eran los mejores momentos que pasaban juntos durante aquellos días, Alexandra que difícilmente sonreía se encontró riendo a carcajadas y sosteniendo con sus manos el estómago porque en el estrado Anastasia no notó que la parte posterior de su vestido se había doblado hacia arriba y por varios segundos todos podían ver su calzón. Alexei tuvo la oportunidad de actuar cuando por idea de Gilliard trataron la obra inglesa “Empacando” escrita por Henry Grattan y en la que Anastasia y Maria también tuvieron su parte. En la mañana mientras los hombres preparaban varios cientos de bolas de nieve para la gran batalla, las niñas fueron a jugar a los columpios y descubrieron que una vez que habían ganado cierta altura podían soltarse y salir volando y caer sobre la nieve que era tan gruesa que amortiguaba sus caídas. De pronto las llamaron y se dividieron en dos grupos y luego de tomar sus posiciones se inicio una gran batalla para beneplácito de los guardas y curiosos que se amontonaron alrededor. En la tarde tuvieron una segunda batalla pero pronto la abandonaron porque listos sus deslizadores no quisieron esperar más tiempo para probarlas. En los siguientes días una familia que los había observado desde el camino trajo un regalo para Alexei, era un trineo y un bote en la que le habían colocado a ambos lados unos esquíes de madera para que le sirviera como deslizador, Alexei no tuvo la oportunidad de agradecer a esta familia porque ya se habían ido pero se subió a la torre con su nuevo deslizador y se lanzó a toda velocidad. Le siguieron el resto con o sin deslizadores, en una de sus deslizadas Gilliard no pudo detenerse a tiempo y terminó sobre la cabeza de Anastasia y ella tuvo que soltarse libre porque Gilliard se había doblado el tobillo y no podía moverse de dolor, en otra Anastasia decide deslizarse usando su espalda, pero se resbala y se golpea la cabeza contra el hielo, todos se quedaron paralizados pero Anastasia se levantó como si nada hubiera ocurrido y empezó a reír. Algunas veces Kolya visitaba y Alexei se lo llevaba a la torre en donde jugaban a pelearse y caían por el tobogán para subir nuevamente y continuar con sus batallas. Una vez que entraban a la casa se sacaban las botas y caminaban descalzos, Alexei se avergonzó al notar que Kolya estaba observando el hueco que Alexei tenía en una de sus medias, pero luego continuó jugando. En la noche antes de irse a dormir, se acercó donde su madre y le pidió que le reparara sus calcetines porque todos tenían huecos. Caminando a su cama Alexei se quedó pensando en el pequeño encuentro con su madre, y una vez en cama no podía dormir porque la imagen de su madre regresaba a su memoria una y otra vez, canosa y vieja eran las palabras que se le ocurrían y sintió pena porque su madre casi ya no caminaba y ya nadie le hacía caso y se pasaba los días ahí sentada remendando interminablemente frente a la lámpara aquella, casi como un objeto. Alexei se apoyó en sus codos y alzando la voz dijo ¡Mama! ¡Te quiero mucho! y luego de acomodar la almohada se quedó dormido. Otro año más llegaba a su fin, las navidades de 1917 llegaron y la familia decidió llevar el espíritu festivo a todos los demás. En la nochebuena toda la familia salió a decorar el árbol de navidad de los guardas y les dejaron algunos regalos, luego se dirigieron a la casa de Kornilov donde residían sus acompañantes e hicieron lo mismo y finalmente decoraron su propio árbol de navidad y tuvieron una pequeña cena y se distribuyeron los regalos. Un sacerdote vino a visitarlos y preparó una pequeña ceremonia, algunos guardas también atendieron, el sacerdote llamó a Nicholas y Alexandra por sus títulos reales y se retiró. Dos días después el sacerdote fue arrestado ante las protestas de la familia. En la mañana del 31 de diciembre Alexei se levantó sintiéndose muy bien, se puso las medias ya sin huecos y trató sus zapatos que no había usado desde que se accidentó el pie varios meses atrás. Sonrió y se fue a desayunar, no podría salir a jugar en la nieve porque afuera era muy frío y el viento silbaba y la nieve volaba por todos lados, pasarían el día estudiando y jugando adentro. 1918 empezó con muchos problemas. Para empezar el primer día del año Olga y Tatiana se enfermaron con Sarampión Alemán, una variedad de Sarampión pero cuyos síntomas son menos fuertes y que su peor momento dura aproximadamente unos tres días. Luego los soldados deciden que nadie debe usar galones militares debido a que en las calles cualquiera que los usara era atacado por pandillas de soldados. Mientras que todos obedecen, Nicholas y Alexei se rehúsan a hacerlo pero dos días después y ante la insistencia y ruegos del General Tatischev y el Príncipe Dolgorukov y los consejos de Alexandra, Nicholas acepta removerlos para evitar cualquier represalia contra la familia. Alexei se contagia de Sarampión Alemán y por último María también, Alexei pasó los días en cama contándose las marcas en su cuerpo o jugando Damas con Nagorni. Alexandra llamó a un sacerdote quien besó la cabeza de Alexei cuando él besaba la cruz que el sacerdote tenía en su mano. Empezando la segunda semana de enero todos se habían recuperado y regresaron a sus juegos y estudios. Esa tarde jugaron Ladrones y Policías e hicieron un gran ruido en la casa. La rutina no era suficiente para Alexei, extrañaba el palacio y el parque, la Isla de los Niños y el lago, extrañaba los paseos a Livadia y la playa, el mar y las olas, los días que dormía en el piso del Standart y los días en Mogilev. Los estudios en casa, las lecturas y estar encerrado en aquella casa lo frustraba y sobre todo le causaba un aburrimiento enorme, por semanas escribió en su diario lo mismo, como si quisiera gritarle al mundo lo que le estaba pasando – “Todo el día fue exactamente igual al día de ayer” – pese a que salía a jugar en la nieve cuando el clima mejoraba, pese a que le ayudaba a su padre a cortar leña y pese a que participaba en juegos de mesa o en las actuaciones que organizaba Gilliard. Últimamente había crecido y casi ya alcanzaba a su padre en estatura unos tres centímetros más y hasta podría usar su ropa, su cuerpo mostraba más musculatura aunque aun no desarrollaba ningún pelo en sus axilas o en su mentón. Se le veía de buena salud pero no era robusto, más bien delgado con sus hombros pronunciados, su pecho con pectorales regulares pero una hendidura en el medio y que no hacía más que resaltar la cruz que colgaba de su largo y distinguido cuello, sus brazos gentiles mostrando resolución pero sin agresividad, sus caderas delgadas pero redondas y sus piernas largas y delgadas que le daban un porte militar. Para un niño que sufría de hemofilia y cryptorchidismo, y que había sufrido numerosas hemorragias durante toda su vida, quien había estado tan cerca de morir y quien había vencido anemia y fiebre, no lo mostraba absolutamente, siempre dispuesto a participar en cualquier actividad y quien se frustraba cuando se le evitaba ciertas actividades debido a su enfermedad, quien constantemente sonreía y tenía una imaginación enorme para jugar bromas a los demás, quien demostraba un gran apetito y degustaba completamente lo que le sirvieran, quien parecía no tener preocupación alguna y quien dormía como un tronco tan pronto su cabeza se apoyaba en la almohada. Pero esta vez sentado ahí sobre su cama se sentía molesto, sentía desprecio por el lugar, se sentía ajeno al pueblo, le molestaba enormemente aquellos soldados que hasta hacía poco habían jurado lealtad a su padre y que ahora lo maltrataban, al pueblo Ruso por su silencio ante lo que les estaba pasando. Sentado ahí por primera vez en su vida Alexei estaba experimentando odio y él no sabía qué era lo que le pasaba, sólo quería que pasara porque si no iba a llorar. Kolya venía a visitarlo cuando el clima lo permitía, en Tobolsk la temperatura realmente llegaba a extremos y muchas veces Kolya tuvo que cancelar sus visitas porque simplemente era imposible y peligroso aventurarse afuera. Era tanto el frío que cuando Dolgorukov y Gilliard cargaban baldes hacia el tobogán el agua se congelaba antes de que ellos lo tiraran sobre la cara del tobogán, era todo un espectáculo, los baldes y la torre humeaban vapor por todo lado. Alexei y OTMA tenían clases de 9 a 11 de la mañana, luego caminaban por una hora y nuevamente clases por otra hora hasta las 2 de la tarde, almorzaban, luego a caminar o deslizarse en el tobogán hasta las 4 o más si el clima lo permitía, trabajaban en algo hasta la hora del té, luego practicaban su teatro hasta la hora de cenar y luego Nicholas les leía algún libro antes de que fueran a dormir. Sólo Kolya con su eterna sonrisa lo sacaba de la rutina, con él podían escalar a la torre y jugar a pelear y se tiraban deslizándose en el tobogán, podían correr y batallar con bolas de nieve incansablemente, construían dagas de madera y se atacaban el uno al otro, correteaban con los perros, bromeaban y Alexei hablaba con él más libremente. El 29 de enero Alexei se golpeó el tobillo al deslizarse en el tobogán con Kolya, y terminó en cama con una venda. Nicholas no podía mantenerse inactivo, su cuerpo sufriría, sus brazos y espalda le molestarían luego si es que no hacía algún tipo de ejercicio, había colectado una enorme cantidad de leña la cual estaban disfrutando ahora que el frío se había instalado en el pueblo, la temperatura había bajado a 26 grados bajo cero. Nicholas notó que los techos estaban soportando el peso de tanta nieve por lo que decidió removerlo, se subió con una pala y poco a poco logró limpiarlo, Alexei quiso ayudarlo pero era muy peligroso por lo que se quedó abajo jugando con una pequeña rama. Anastasia se contagió con Sarampión Alemán. Aunque no lo sabían, toda la familia Romanov se encontraba bajo arresto en varias partes del país y estaban siendo maltratados. En febrero los problemas continuaron no sólo en Tobolsk si no en el frente, las tropas se retiraron y los alemanes avanzaron a territorio Ruso, Riga había sido tomada y ahora sus avances eran hacia Petrogrado y Moscú aunque aun se encontraban a mucha distancia. En las ciudades no había kerosene mientras que los Bolsheviks deciden cambiar del calendario Juliano al Gregoriano y ahora todos se ven obligados a poner ambas fechas en cualquier escrito, trece días de diferencia, no tiene sentido expresó Nicholas cuando se enteró. Alexei se golpea nuevamente el tobillo y se pone una venda, aunque cojea no se queda en cama y pasa la tarde dibujando tirado en el piso. El 12/25 de febrero los Bolsheviks sintiéndose obligados firman la paz con Alemania, Nicholas se siente asqueado al enterarse de las condiciones. Una vez conseguida la paz, los Bolsheviks ponen al país bajo racionamiento, se presupuesta a la familia de Nicholas con 600 rublos mensuales, todos tuvieron que planear nuevamente sus gastos, despidieron a la mayoría de sus acompañantes y domésticos. No hay más café, ni mantequilla y sólo 1.2 libras de azúcar al mes. De almuerzo se sirven sopa y segundo, de cena dos platos pero sin sopa. Alexei por andar descalzo en la casa se golpea el dedo gordo del pie contra la pata de la mesa y se le hinchó de tal manera que no podía ponerse las botas. Les avisan que ya no habrá más harina por lo que Alexei come lo más que puede en Blini, un día 9, otro día 8 el último día comió 16 Blini. El pueblo al enterarse que han racionado la comida a los Romanov les traen mantequilla, café, queques y mermelada. Alexandra en cambio al insistir en procedimientos con uno de los domésticos termina en una pelea a gritos, luego se queja de los mosquitos, pero una vez calmada reconoce su mal carácter, y expresa que se siente muerta. El comandante al notar que muchos de ellos pasan mucho tiempo mirando desde la torre hacia fuera, ordena la destrucción de la torre y el tobogán En medio de todo esto, Gilliard se atreve a hablar con Nicholas y Alexandra sobre la posibilidad de escapar, después de todo el Comandante Cobylinsky está de su lado y realmente no existe un gobierno, pero las condiciones que ellos ponen son casi increíbles, se rehúsan a separar a la familia y salir de Rusia es inaceptable, preferirían morir antes de vivir fuera del país. A mediados de marzo y después de jugar a tirarse bolas de nieve con su padre y hermanas y cortar leña, Alexei se enfermó de gripe y le dio una tos fuerte lo que le obligó a quedarse en casa aunque no hizo diferencia alguna porque afuera se desató una tormenta enorme con una temperatura de 10 grados bajo cero. Los racionamientos cambiaron a finales de marzo, cada uno recibió una tarjeta de racionamiento: 10 libras de harina, 7 libras de mantequilla y 1/5 libra de azúcar. Nicholas escuchó rumores que recibirían la visita de la Guardia Roja y que muy probable los envíen a otro lugar. Kobylinsky bajo órdenes del Comité Ejecutivo Central en Moscú ordena que todos los residentes de la casa de Kornilov se muden con la familia y que se consideren bajo arresto. Durante los siguientes días Valia Dolgorukov tuvo la oportunidad de observar más de cerca a Alexei, antes sólo lo había tratado con deferencia pero ahora que había pasado días en la misma casa tenía una más clara idea de su carácter – “Alexei es muy simpático, pero ambicioso y autoritario como su madre” Apenas el clima mejoró Kolya vino a visitarlo construyeron unos arcos y flechas y jugaron a los indios, pero Alexei seguía tosiendo. El 29 de marzo/10 de abril Alexei abrió su diario casi más por costumbre que porque quisiera escribir algo, su madre le había regalado su primer diario y ella misma había dejado la primera nota, Alexei se comprometió a escribir en su diario por lo importante que era dejar record de los eventos principales de una persona que como él sería en el futuro Tsar, pero ahora ya en su tercer libro casi no tenía sentido, es más miró sus últimos escritos y todos decían lo mismo y todo por culpa del invierno y de la rutina de los días. De todas maneras quiso escribir esta vez pero no sabía que sería su última. “Todo como antes. En la noche tiramos al blanco. Fue un pasatiempo muy interesante. Está calentando. Durante nuestra caminata en la mañana, el comisario extraordinario pasó para observar el patio y el jardín. Los Guardias Rojos han estado aquí ya por una semana.” Al día siguiente Alexei desarrolla una hemorragia en la ingle debido a la fuerte tos que tenía o tal vez por el esfuerzo en cargar leña, nadie está seguro, lo que sí es cierto es que es grave, en cosa de minutos Alexei luce pálido y amarillo, la hinchazón le causa fuertes dolores y le obliga a gritar y no le deja dormir. Una semana después logra comer más regularmente, descansa en su espalda pero le molesta el no poder moverse. Alexandra se sienta con él y le sostiene la pierna para aliviar la presión sobre su ingle, Alexei ha perdido peso, pero sonríe, conversa y juega naipes cuando el dolor pasa. Tatiana y Gilliard toman turnos, le leen historias y le mantienen caliente la pierna con un aparato llamado Fhon. Los días siguientes Alexei empeora y el dolor es muy fuerte finalmente el 7/20 de abril el dolor disminuye. Mientras tanto los guardas incrementan sus inspecciones y confiscaciones, entran en cualquier momento sin previo aviso y como si buscaran algún pretexto para mirar en cualquier área de la casa. Un nuevo comisario llegó de Moscú el 09/22 de abril, Vassili Yakovlev, llegó tomando decisiones y esto causó cierta alarma en la familia, OTMA llenas de preocupación decidieron quemar todas sus cartas y Maria y Anastasia hasta llegaron a quemar sus diarios. Aunque la hemorragia se había detenido, Alexei aun estaba delicado y esto se le explicó a Yakovlev pero para asegurarse trajo su propio médico quien después de examinarlo confirmó lo que el Dr. Botkin le había explicado el día anterior. Tal vez debido a la reexaminación el dolor regresó acompañado de fiebre, Alexei no podía ni dormir debido al dolor. Dos días después Yakovlev los visitó nuevamente y les informó que tenía órdenes de llevarse a Nicholas a otra ciudad y que si la familia quería acompañarlo bien. Fue como una bomba para todos, Alexei no estaba en condiciones para viajar lo cual significaba que la familia se dividiría, el llanto general fue instantáneo, era imposible, Alexandra demandó una postergación, Nicholas estaba muy molesto como para hablar y fumaba calladamente, Yakovlev no dio un paso atrás, era su problema. Gilliard llamó a un lado a Alexandra y le explicó que no quedaba mucho tiempo y que mejor sería encontrar una solución pero pronto. Anastasia misma sugirió la solución dividirse en dos grupos, uno Nicholas acompañado por parte de la familia y el otro Gilliard, Alexei y el resto, después de ciertas sugerencias se acordó que Alexandra viajaría con Nicholas, 'me necesita, quiero estar a su lado donde sea que lo lleven.' Al enterarse Nicholas le respondió 'Si es eso lo que quieres.' Gilliard se quedaría como responsable de Alexei, Olga, Anastasia y Tatiana hasta que Alexei esté en condiciones de viajar. Apresuradamente empacaron y luego pasaron el resto del tiempo en compañía de Alexei, cerca de medianoche se despidieron de los domésticos y luego continuaron esperando en el dormitorio de Gilliard. Al las 3:30 a.m. llegaron tres carrozas, horribles porque no tenían amortiguadores, las llamaban Tarantass, una de ellas descubierta, pusieron un colchón en una de ellas para Alexandra y pusieron en las otras paja, el camino estaba cubierto de hielo y el clima era extremadamente frío. A las 4 a.m. fueron a despedirse de Alexei, lloraron juntos, lo llenaron de bendiciones, luego de despedirse de los demás se dirigieron a la salida. Era la madrugada del 13/26 de abril y las Tarantass empezaron a rodar hasta desaparecer en la oscuridad, Gilliard parado ahí en la vereda miró al cielo buscando las estrellas y sólo pudo ver su aliento congelarse en el aire, las niñas ya habían entrado y él se había quedado parado ahí con sus pensamientos. Miró al guarda quien le devolvió la mirada mezclada con un “entra ya idiota, ¿no ves que hace frío?” Gilliard entró y caminó cansadamente hacia su dormitorio, escuchó un llanto, como un quejido en la distancia, un llanto que hería el corazón, bajito y triste. Se detuvo, pero luego dio unos pasos tratando de ubicar la procedencia de aquel lamento entre tanta oscuridad, caminó hasta la puerta y acercó su oído para confirmar, sintió una inmensa necesidad de empujar aquella puerta y consolar la pena personificada, pero en vez dio un paso atrás, luego otro a un lado y se dirigió a su dormitorio. Con Nicholas, Alexandra y Maria viajaban el Príncipe Dolgorukov, el Dr. Botkin, el Asistente Terenty Ivanovich Chemodurov, la Doméstica Anna Stefanova Demidova a quien la llamaban Nyuta, y el niño Leonid Ivanovich Sednev conocido como Lenka, sirviente de las Gran Duquesas pero convertido ahora en Ayudante de Cocina. Escoltándolos venían Yakovlev, 8 centinelas y 10 Guardias Rojos todos en caballos. No pudieron escoger peor tiempo para viajar, los caminos estaban cubiertos de nieve, hielo y lodo y en pésimo estado, las Tarantass saltaban y amenazaban con rodarse fuera del camino, el frío cortaba la piel y el viento no tenía compasión, cinco veces tuvieron que parar para cambiar caballos, cruzaron ríos tan profundos que el agua llegaba al estómago de los caballos. Nicholas reconoció un pueblo, Irtysh, pero no se detuvieron, luego pararon en una pequeña aldea por té y continuaron camino. Una carroza se dañó después de golpear una roca y tuvieron que pasar la noche en un pueblo llamado Levlevo. Salieron prontamente en la mañana siguiente y felizmente el clima no fue tan malo, polvaredas en los campos pero lodoso en el bosque. Se detuvieron en Pokrovskoe para cambiar caballos, exactamente frente a la casa de la familia de Rasputin, Nicholas y Alexandra observaban las caras que se dibujaban en las ventanas de la casa, temerosos la familia de Rasputin no se atrevía a salir a saludarlos, Alexandra recordó las palabras de Rasputin que algún día ellos se encontrarían en su pueblo. Continuaron viaje hasta que se detuvieron esa noche en la estación de tren en la ciudad de Tiumen, una vez abordo del tren Nicholas, Alexandra y Maria se miraron unos a otros, ellos y sus equipajes estaban cubiertos completamente de polvo y lodo. Esa misma noche el tren salió con dirección a Omsk, Nicholas familiarizado con esa área se dijo de aquí sólo hay dos posibilidades, Moscú o Vladivostock. En la mañana Nicholas se dio cuenta que iban en dirección contraria a Omsk, después de hacer ciertas averiguaciones se enteró que las autoridades en Omsk se rehusaron a dejarlos pasar por lo que tuvieron que dar media vuelta con dirección a Ekaterinburg. |
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