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viviti

Continúa - Preparativos

Yurovsky caminó unas cuadras aquella noche, quien le hubiera visto habría notado que sus labios se movían como si estuviese diciendo algo pero de su boca no salía sonido alguno, pensativo y preocupado, trataba de controlar los pensamientos que saltaban en su cabeza con miles de posibilidades e ideas. Apenas se enteró de las órdenes sintió que su pecho se hinchaba de patriotismo y no tenía duda alguna que haría todo lo que pudiera para llevar a éxito los deseos del partido, pero ahora que tenía tiempo de reflexionar en lo que iba a hacer no se sentía tan seguro, las órdenes eran mínimas pero claras, has esto y decide cómo lo haces, no hacía mención al significado que esta acción tendría en la historia, las consecuencias para el país y él mismo. Yurovsky no era una persona educada pero tampoco era estúpido, aun no lograba tener una vista clara de su misión y eso le preocupaba. Rusia en los últimos años había estado y seguía estando en el limbo, el poder había pasado por varias manos desde que Nicholas resignó el poder y desde aquel momento cualquier persona que se haya aventurado en política había tenido que cambiar de posición varias veces con el fin de sobrevivir, muchos ahora estaban encarcelados, perseguidos, expatriados o desparecidos y los que se encontraban en el poder en aquel momento sabían que el viento en su favor podría cambiar en cualquier momento. Y ahora Yurovsky se encontraba en una posición que traería a su puerta gloria o desgracia por igual. A él le hubiera gustado pasarse los días detrás de un escritorio con un salario seguro sin responsabilidades muy complicadas, esperando el día en que podría retirarse y descansar en compañía de su familia y amigos y tomando algo de vodka. Su caminata terminó cuando el cansancio le hizo resignarse y aceptar lo que el destino le traería.

En la mañana del 3/16 de julio pasó lista a sus soldados y se disponía a dar una visita a la Casa del Propósito Especial cuando Goloshchekin le llamó a su oficina, Yurovski se reportó y al llegar se sintió avergonzado porque la idea de que la orden había sido cancelada se le apareció en la cabeza, la cual sacudió para sacarse la cobardía. Goloshchekin se encontraba parado detrás de su escritorio, su pelo en desorden y su uniforme ajado le daba un aspecto extraño, 'no ha dormido toda la noche', se dijo Yurovsky.

“Esta noche” dijo Goloshchekin, mientras Yurovsky continuaba parado ahí como esperando las siguientes palabras que seguirían al ‘esta noche’ que Goloshchekin había pronunciado, pero no dijo más y Yurovsky se sintió como un idiota, dio media vuelta y mientras salía sintió esa misma inseguridad que había sentido la noche anterior. Caminó directo a donde los soldados se encontraban reunidos, llamó a Pyotr Zacharovich Yermakov y le preguntó si ya había conseguido a los que se encargarían de deshacerse de los cuerpos, Yermakov le dijo ‘anoche’ y luego añadió ‘Nicholas es mío’, Yurovsky asintió. Luego se dispuso a formar los soldados, llamó a 10 seleccionados por su nombre: Grigori Nikulin, Ivan Nicholaievich Kleshnev, Pavel Spiridonovich Medvedev, Víktor Deriabin, Mikhail Medvedev-Koudrine, Andreas Vergasi, Laons Horvat, Emil Fekete, Rudolph Lacher e Imre Nagi, 4 de ellos (Vergasi, Horvat, Fekete y Nagi) eran Latvianos, Lacher era Austriaco y único extranjero, los reunió unos metros más allá del resto y les explicó las órdenes que había recibido, les explicó por qué los había escogido, les advirtió que la información que les daba era secreto de estado y les dio la oportunidad de retractarse si tenían alguna objeción. Dos de los Latvianos aceptaron cumplir con las órdenes pero que se les asigne sólo adultos porque no tenían el valor para disparar a alguna de las niñas. Yurovsky también les explicó que cada uno dispararía a una de las víctimas tan pronto él leyera el dictamen, les pidió que dispararan al corazón para evitar el exceso de derramamiento de sangre, ‘ustedes mismos van a limpiar ese cuarto si se llena de sangre” les explicó que no debían preocuparse por los cuerpos porque otros se ocuparían de ellos, luego les dio ciertos deberes durante el día y les pidió que descansen durante la tarde porque los quiero bien despiertos para la noche. Yurovsky miró a Pavel Medvedev y le dijo ‘tú, tráeme doce pistolas del arsenal en la comisaría’ Luego mirando a Nikulin le dijo ‘cuando te diga vas a la Casa del Propósito Especial y me traes al niño Sednev con el pretexto de que su tío ha escapado de prisión y que ha regresado y quiere verlo’. A Mikhail Medvedev le pidió que consiguiera sábanas, y a Vergasi le pidió que le dijera a Goloshchekin que consiguiera un camión y que lo trajera a la Casa del Propósito Especial a media noche, finalmente a todos les pidió que estuvieran de vuelta a tiempo. Yurovsky se dio media vuelta y regresó a su oficina, se sentó y continuó delineando los detalles del asesinato, abrió uno de los cajones de su escritorio y sacó una botella media consumida de vodka y un pequeño vaso, lo llenó al tope y se lo tomó de un solo trago, se aclaró la garganta y le dio un vistazo al plano del primer piso de la Casa del Propósito Especial, uno a uno observó los cuartos que componían aquel piso, sus puertas y el acceso a salidas, su proximidad a las calles, se rascó la cabeza, le gustaba el cuarto más cercano al patio porque haría más fácil sacar los cuerpos de la casa pero su proximidad a la calle le preocupaba, durante el asesinato guardas permanecerían dentro y fuera de la cerca y no quería que se alarmaran o intervinieran en sus planes y también la proximidad del cuarto a la calle podría causar que curiosos se aproximaran a la casa e hicieran preguntas. El segundo cuarto que Yurovsky tenía en consideración era el segundo cuarto de tres cuartos en fila que se encontraban en la parte posterior de la casa; tenía una ventana hacia la calle, pero le preocupaba las puertas, una frente a la otra, lo peor que podría pasar era que ellos tendrían que correr por los cuartos disparando. Se sirvió otro trago y puso la botella de vuelta en el escritorio, necesitaba ese trago para mantenerse alerta pero debería estar sobrio para cuando llegara el momento. Otras preguntas llenaban su cabeza, cuánto tiempo tomaría, en qué momento llevaría a la familia al cuarto, qué hacer si la familia real sospechaba de sus intenciones y si se resistirían a obedecer sus órdenes, qué otro plan tendría si el plan original fallaba, cómo solucionar el problema si alguno de sus soldados cambiaba de decisión a último momento... Yurovsky se rascó la cabeza y aunque quiso resistirse se sirvió un último trago de vodka antes de salir a comer algo. “¡Maldita sea, ¿quién les dijo que podrían emborracharse mientras estaban en servicio?!” gritó a tres de sus seleccionados quienes parados en una esquina se pasaban una botella de vodka.

Alexei había despertado esa mañana sintiéndose pésimo, le dolía la cabeza, estornudaba cada diez minutos y los mocos le llegaban hasta la boca, varias veces había llevado esos mocos de vuelta a la nariz vía aspiración extrema pero segundos después harían su visita de vuelta, Alexei se resistía a usar la manga de su pijama pero la desesperación pudo más, con tres de sus dedos sostuvo la manga y usando su muñeca como apoyo se lo pasó por la nariz que solucionó el problema al menos por unos minutos. “La próxima vez los soplo al piso” se dijo mientras volteaba la almohada para apoyar su cabeza sobre el lado frío. La luz del sol entraba por la ventana y caía sobre su cama, sus pies empezaron a sudar y aunque trató de ponerlos en la otra esquina de la cama, el calor continuaba calentándolos y haciéndolos sudar, poco a poco, pateó las frazadas, poco a poco se fueron descubriendo sus pies, luego sus piernas y finalmente la frazada terminó a su costado. Alexei nuevamente volteó su almohada y se echó de pecho, los pantalones de su pijama se habían subido a las pantorrillas y aunque trataba de continuar durmiendo sus piernas pateaban y pateaban el colchón tratando de bajar los pantalones hasta sus tobillos. Se volteó nuevamente, y tuvo que poner el brazo sobre los ojos para evitar que los rayos del sol lo dejaran ciego para siempre. Abrió los ojos, levantó ligeramente la cabeza y miró a su alrededor, el cuarto permanecía vacío, iba a gritar ¡Mama! Pero la señal que recibió desde algún lugar bien profundo en su cerebro le dijo que no era una buena idea sobre todo porque no tendría una explicación razonable para su erección. Nadie iba a creer que se produjo porque tenía ganas de orinar, porque había pateado mucho la cama para bajar sus pantalones sobre los tobillos, porque el calor le caía sobre su cuerpo. Cómo decirles que desde hacía muchos días se despertaba así y no sabía por qué, y para ser honesto con todos, no le importaba mucho y hasta más bien prefería que fuera así, el único inconveniente era si alguien lo veía así. No, definitivamente era algo que tenía que consultar con alguien, no sus hermanas por supuesto, ni su padre, sin lugar a dudas no podía ni mencionarlo a su madre, ¡Ooh no! No estaba listo para soportar horas de consejos teológicos por parte de su madre en las que mezclaba a Dios, Rasputin, San Serafín de Sarov, Dr. Philippe Vachot y otros santos que Alexei no podía mantener en mente. Por último se le ocurrió que tal vez Dr. Botkin le podría dar una respuesta, sabía que en algo tenía que ver su crecimiento pero no entendía la relación entre dormir y despertar en ese estado. “Si Nagorni regresara uno de estos días o Gillik” se dijo y apoyándose sobre el borde de la cama alcanzó la bacinica antes de intentar llamar a su madre nuevamente.

Alexandra vino corriendo pese a que minutos antes le había dicho a Dr. Botkin que su cuerpo había perdido toda voluntad de trasladarse a ningún otro lugar y que moriría en aquella silla para siempre y justo después de tomar su té de la tarde que correspondía a una persona que pertenecía a una clase que probablemente ya no existía. Dr. Botkin le dio una sonrisa respetuosa pero pensó que uno de estos días no le sería posible aguantarse y decirle de una vez por todas a su majestad que Dios nunca vendría a ayudarle para nada. Alexei le dijo con una sonrisa enorme buenos días mientras trataba de esconder la bacinica bajo la cama y le dijo con una voz, que hasta Lenin no hubiera podido resistir, que tenía hambre y que un buen desayuno no era mala idea y ‘mama me duele la cabeza y límpiame la nariz y mueve la ventana al sótano porque el sol cae exactamente sobre mí. Alexandra le dio un beso en la que encomendó toda su vida y le dijo que inmediatamente le traería su desayuno y comerían juntos pese a que eran casi las 11 de la mañana y que hace dos horas ella misma había tomado desayuno con Nicholas pero que no importaba porque tomaría nuevamente desayuno con su hijo querido y que el segundo desayuno que tomaría sería como el almuerzo que debía tomar y que movería el sol para que mañana no le despertara molestándolo y que le rezaría a Dios todo poderoso para que lo proteja de sus enfermedades y que llamaría nuevamente al párroco que había sido desnudado la última vez que vino para que lo bendiga una vez más sin importarle que lo arresten esa misma tarde. Alexei la miró, le sonrió y le dijo ‘tú eres lo máximo’

Movieron la cama hacia el comedor ante la mirada incrédula del guarda, Alexei le pidió a su padre jugar algo de cartas y Nicholas le sugirió que mejor Damas, jugaron por un buen rato pero los mocos y los estornudos preocuparon mucho a Nicholas quien decidió pedir a Dr. Botkin examinara a Alexei. Dr. Botkin sugirió reposo, bebidas calientes y abrigo, le dijo a Alexei que evitara aspirar los mocos porque le causarían tos y que mejor sería que se los limpiara con la manga del pijama. Dr. Botkin examinó la pierna de Alexei y la encontró mucho mejor por lo que le dijo que tan pronto se le pasara esos estornudos debería salir a tomar el sol y descansar la pierna hasta que la inflamación se haya ido completamente. Nicholas respiró profundamente y se dirigió a su cuarto para fumar su segundo cigarrillo del día. Alexandra en cambio decidió bendecir a Dr. Botkin y le pidió a Alexei rezar en agradecimiento al santo de turno. Alexei obedeció a su madre porque no tenía otra alternativa y esperaba con ansiedad que su padre terminara ese cigarrillo que parecía interminable. Alexei agradeció a su madre por su atención tan exhaustiva y llamó a Olga para que terminaran ese juego de Damas, por el amor de Dios.

Yurovsky de vuelta en su escritorio decidió quién dispararía a quién, decidió que usarían el cuarto en la parte posterior de la casa pero se aseguraría que la puerta del último cuarto estaría bajo llave, decidió que sus soldados no tendrían contacto con la familia sino hasta el último momento y aceptó que al día siguiente no habría perdón para su alma. Goloshchekin se apareció en la puerta y le confirmó que el camión que había pedido estaría en la puerta a media noche. Yurovsky preguntó cómo lo reconocería, Goloshchekin le dio la contraseña ‘limpieza de chimenea’ y le preguntó ‘¿todo listo?’ Yurovsky se tomó unos segundos para contestar como tratando de adivinar el significado de esa pregunta, luego respondió ‘ese camión saldrá lleno’.

Sus hermanas y su padre habían salido a tomar algo de sol y él se había quedado en su dormitorio con su madre quien sentada en la silla cerca de su cama terminaba de remendar la camisa de Nicholas mientras le contaba sobre sus días en Inglaterra y los consejos de la Reyna Victoria, Alexei permanecía en su cama recostado contra la almohada mirándose los dedos de la mano y sin mirar a su madre le preguntó ‘¿Es ahí que conociste a Papa?’ Alexandra sonrió y le contó que fue cuando vino a Rusia para el matrimonio de su hermana, ella era muy joven y tu Papa desde que me vio daba vueltas y vueltas y no se atrevía a hablarme, sólo cuando le sonreí que se atrevió a acercarse. Alexei se sonreía al imaginar a su padre en tamaña situación mientras su madre continuaba contándole otros detalles, pero su mente ahora se había enfocado en él, su padre tenía 16 años cuando conoció a su madre y él iba a cumplir 14 en dos semanas y con la excepción de un par de visitas de Olga Dolgoruki cuando eran muy niños y algunas niñas en ceremonias, no había conocido a nadie del lado femenino como para desarrollar cierto afecto o amistad especial, cuando se enteraba de las relaciones sentimentales de sus familiares, él aceptaba que algún día cuando sea “grande” conocería a esa persona especial y la respetaría y le tendría mucho afecto y se casaría y... Pero ahora que esperaban que algún día serían liberados e irían a vivir a Livadia para siempre en la playa, tendría que postergar cualquier idea de conocer a alguien y ahora que su mama hablaba de sus hermanas y primas, pensaba que tal vez algún día viajaría a Londres a conocer chicas similares a como Mama las había descrito, y no tenía que ser Londres, tal vez a Finlandia o Suecia... Escuchó que su Mama decía que una noche su padre la había tomado de la mano y habían conversado toda la noche; Alexei reconoció que él no sabía cómo se besaba a una chica, que le gustaría aprender, recordó una noche en Mogilev haber visto a un oficial besar con la boca abierta e introduciéndole la lengua a una mujer que había venido al Cuartel General, recordó haber visto a otro oficial haber enseñado la lengua mientras la movía de arriba abajo a una mujer que caminaba por la calle del cine en Mogilev y los otros oficiales rieron a carcajadas y él que estaba acompañado por Diatka le había preguntado por qué ese oficial había hecho eso y Diatka le había respondido que eso era algo que él no debía hacer nunca como evitando decirle la razón. Alexei se sonrió porque esa noche en la oscuridad de su dormitorio había imitado el gesto de ese oficial y no había logrado comprender su significado. Alexandra se había levantado y le limpió la nariz, le puso la mano sobre la frente tratando de adivinar si su fiebre había bajado, le cerró la camisa de pijama y regresó a su silla para continuar cosiendo esta vez una falda de Olga. Alexei se volteó con mucho cuidado para evitar el dolor en la rodilla y le dijo que le siguiera contando; Alexandra lo miró cómplice y empezó a contarle que después de conocer a su padre no pensó mucho en él, su padre le escribía una cantidad enorme de cartas que la avergonzaba pero que esas cartas evitaron que ella lo olvidara, con las cartas llegaban regalos y ella los adoraba porque no tenía a nadie en Londres que la tratara de esa manera.

Las palabras de su Mama transportaron a Alexei a una ceremonia tres años atrás en la que como parte de la ceremonia una niña de una escuela de Tsarskoe Selo caminaría directamente hacia él y le entregaría un certificado y Alexei la había visto caminar lentamente hacia él con su pelo rubio y sostenido atrás por un lazo blanco, y ella le había mirado directamente a los ojos y le había sonreído y él se había sentido como hipnotizado y ella le entregó el certificado y ante la sorpresa completa de Alexei le dio un beso en la mejía y él sintió cosquillas hasta en los pies y en ese pequeño segundo que duró el beso Alexei logró sentir la respiración de aquella estudiante que probablemente tenía su edad, en ese pequeño segundo Alexei sintió el olor de su cuello, y su mano sobre su brazo y sus ojos azules que lo miraban y él por primera vez en su vida no supo qué hacer y miró al piso porque no podía resistir su mirada y la sangre toda se le subió a la cara como para que todos ahí supieran cómo se sentía, lentamente miró con dirección a su padre quien parado unos metros a su costado tenía dibujado en su cara una pequeña sonrisita burlona. Los gritos de sus hermanas regresando del patio le arrancaron de sus pensamientos, su mamá le dijo ‘Ahora ya sabes toda mi vida’ y él le respondió ¿Qué?

googleearth_image St Petersburg area

Sofka Dolgoruki and Vasili

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